jueves, 29 de mayo de 2008

EL PROBLEMA DEL CONOCIMIENTO

Durante el siglo V a.C., los sofistas griegos cuestionaron la posibilidad de que hubiera un conocimiento fiable y objetivo. Por ello, uno de los principales sofistas, Gorgias, afirmó que nada puede existir en realidad, que si algo existe no se puede conocer, y que si su conocimiento fuera posible, no se podría comunicar.
Otro importante sofista, Protágoras, mantuvo que ninguna opinión de una persona es más correcta que la de otra, porque cada individuo es el único juez de su propia experiencia. Platón, siguiendo a su ilustre maestro Sócrates, intentó contestar a los sofistas dando por sentado la existencia de un mundo de “formas o ideas”, invariable e invisible, sobre las que es posible adquirir un conocimiento exacto y certero.
En el famoso mito de la caverna, que aparece en uno de sus principales diálogos, La República, Platón mantenía que las cosas que uno ve y palpa son sombras, copias imperfectas de las formas puras que estudia la filosofía. Por consiguiente, sólo el razonamiento filosófico abstracto proporciona un conocimiento verdadero, mientras que la percepción facilita opiniones vagas e inconsistentes. Concluyó que la contemplación filosófica del mundo de las ideas es el fin más elevado.
No se puede hablar de una teoría del conocimiento como una disciplina independiente ni en la antigüedad ni en los actuales momentos, en la Edad Media se encontraron múltiples reflexiones epistemológicas, tales como Platón y Aristóteles, mas adelante en la Edad Moderna, la teoría del conocimiento es una disciplina autónoma de acuerdo John Locke, con su obra maestra “Ensayo sobre el entendimiento humano”, el establece de modo sistemático tato la esencia, origen y certeza del conocimiento humano con su obra "
Mas adelante Manuel Kant (1781), con su obra “Crítica de la razón pura”, el cual plantea una crítica del conocimiento científico de la naturaleza, buscando con esto el estudio y la validez lógica del conocimiento.
El conocimiento representa una relación entre un sujeto y un objeto, el verdadero problema del conocimiento consiste por tanto, en la relación entre el sujeto y objeto. Se ha visto con preocupación que el conocimiento se representa a la conciencia natural como una determinación del sujeto por el objeto. Pero nos preguntamos ¿es justa esta concepción? ¿No debemos hablar a la inversa, de una determinación del objeto por el sujeto, en el conocimiento? ¿Cuál es el factor determinante en el conocimiento humano?
Se puede responder a esta interrogante, sin opinar sobre el carácter ontológico del sujeto y el objeto, en este caso se trata de una situación premetafisica del problema, es decir existe aquí lo subjetivo y lo objetivo, de acuerdo a lo objetivo; el objeto es decisivo entre los dos miembros de la relación cognitiva, el objeto determina al sujeto.
Por otro lado el subjetivismo tuvo lugar cuando San Agustín, trató el conocimiento en una conciencia, en un sujeto, que se vuelve hacia el sujeto supremo. De él, no del objeto, recibe la conciencia cognoscente sus contenidos, por medio de estos contenidos, de principios, y conceptos generales, levanta la razón el edificio del conocimiento esto se haya fundado en lo absoluto, es decir en Dios.

Grupo no asistido Nº 6: Yanet Viana, Inés Malpica Delgado, María Auxiliadora Vásquez y Clemys García.